Agrimensura en Puerto Rico -160 años Print E-mail
Wednesday, 12 November 2008 22:42

 

La Agrimensura tiene una historia, tan antigua como el Antiguo Egipto y la Sagrada Biblia.  Los egipcios que estaban a merced de las crecidas del río Nilo, necesitaban un sistema para saber los linderos que las inundaciones borraban frecuentemente.  Esto, junto al surgimiento de la propiedad privada dio pie a la necesidad de medir, dando paso así a los primeros agrimensores de nuestro planeta.  En la Biblia, son frecuentes las referencias a linderos, límites y terrenos.

Los griegos hicieron aportes incalculables a la profesión al incorporar las matemáticas clásicas y crear ciertos instrumentales.  De ahí el nacimiento de la Dioptra y el Astrolabio de Hiparco.  Los teoremas desarrollados por Pitágoras y Euclides fueron pilares para la profesión.  Subsiguientemente, el Imperio Romano, quien bautizo esta profesión con el nombre que conocemos: “AGRIMENSURA”, desarrollo una gama de instrumentos múltiples y aplicó esta en

la construcción de carreteras, obras públicas y acueductos.  El Imperio Romano le debe su éxito a la agrimensura.

En la Edad Media, al igual que muchos otros campos del saber humano, no represento progreso importante alguno para la Agrimensura con una excepción; la brújula.  Esta fiel amiga de los navegantes fue adaptada para la profesión.  El fin de la edad media y el inicio del renacimiento en Europa representaron para la agrimensura, oportunidad igual.  Rondando los 1500, se crean el polímero y la ménsula pretoriana entre otros instrumentos.  El telescopio, inventado por Galileo en 1609, se adaptó en 1640 para trabajos de agrimensura integrándole un diafragma con hilos en cruz para fijar la visual.  Para esa misma centuria se empiezan a usar los teodolitos en Europa.  Sucesivamente continuaron surgiendo instrumentos y mejoras a los existentes, tendencia que continuó hasta nuestros días.

En Puerto Rico, aunque muchas obras construidas durante la época del Imperio Español requirieron la intervención de la agrimensura, la etapa de esta como profesión definida a nivel local empieza allá para el 1846.  El 1ro de enero de 1846 el Conde de Marisol, Gobernador y Capitán General de Puerto Rico aprobó el “Reglamento para el Cuerpo de Agrimensores”, regulando su práctica, incluyendo la revalidación en cuanto a idoneidad y cobro de honorarios.  Constituye ese evento el inicio de la práctica de la agrimensura como profesión reglamentada por el Gobierno en Puerto Rico.  Con esto se creó el Cuerpo de Agrimensores, con semejanza jurídica a un colegio profesional y una junta examinadora.  Se establecía que para poder tomar la reválida de agrimensura cada candidato debía de tener dos años de adiestramiento con un agrimensor diestro.

La profesion siguió su curso hasta febrero de 1900, cuando una orden del nuevo gobierno militar de los Estados Unidos en Puerto Rico declaró libre el ejercicio de todas las profesiones, aunque no se poseyera la capacidad para ejercer la misma.  Esta disposición resultó en menoscabo de la calidad de los servicios que se recibían.

En el 1927, con el aval del gobernador de turno, la Legislatura de Puerto Rico promulgó la reglamentación de las profesiones de la Agrimensura, Arquitectura e Ingeniería bajo la Ley 31.  La legislación subsiguiente, creó el Colegio de Ingenieros en el 1938.  El Colegio de Ingenieros, Arquitectos y Agriemensores cobró vida juridica en el año 1954 mediante la ley número 27 y al amparo de esa ley, mediante reglamentación institucional, se creó el Instituto de Agrimensores en el año 1972.  En el año 1980, mediante la ley número 12 se constituyó el Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico, avalándose mediante derecho legislativo, el Instituto de Agrimensores como organismo institucional.

El Instituto de Agrimensores del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico tiene ante sí un gran reto, pues la historia nos ha permitido ocupar un sitial muy relevante en las civilizaciones del mundo y tenemos la responsabilidad de velar por continuar haciendo las aportaciones pertinentes para ser el cimiento de nuestro desarrollo físico, social y económico.